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lunes, 1 de septiembre de 2014

SAN WICH: Nuevo local, mismo espíritu.

Hace ya un tiempo os hablamos de San Wich, concretamente del primer local, situado en la Calle Hortaleza y de sus virtudes, que son muchas. Pues bien, este éxito de público y crítica ha llevado a estos empresarios chilenos a abrir su segunda sucursal para el culto, casi religioso, a la hamburguesa de calidad.


Situado en la malasañera Calle Espíritu Santo, se ha querido aprovechar el local del que fuera anteriormente Tm Burger y del que os hablamos en este post. El beneficio que conlleva se ve a simple vista, un local espacioso, con dos plantas y totalmente renovado, aunque conservando algunos guiños de hacia su predecesor.

Como podéis ver más abajo, la estética característica del primer local ha sido transportada, sabiamente, a este segundo emplazamiento, conservando la estética artística y cool tan propia del barrio.


También son fieles a la oferta gastronómica, ofreciendo prácticamente todos los platos y bebidas del anterior, pero con la incorporación de algunas muy jugosas novedades. A destacar, por supuesto, la gran selección de cervezas chilenas, de las que nos confesamos fans auténticos. 

Y lo mejor de todo, los precios tampoco han variado, por lo que podréis disfrutar de la calidad de sus hamburguesas (y más cosas) y de sus interesantes cervezas sin tener la sensación haber gastado en exceso.


Nota aparte merece la incorporación de tres menús que ofrecen varias posibilidades y muy completos. Por un lado, el menú empanada, incluyendo este plato, bebida y postre; menú hot dog, con la misma combinación y el menú burger, con dos hamburguesas como opciones a elegir y sus consiguientes bebida y postres. El precio de éste último, muy atractivo: 10 Euros.


Aunque era muy tentadora esta opción, finalmente nos decantamos por elegir una burger de a carta, ya que, si quitamos el postre, más o menos gastaremos lo mismo y tendremos infinidad de elecciones.

Así que nuestras elecciones fueron, por un lado una vieja conocida, la hamburguesa A lo pobre y por otro un descubrimiento, la Palta de respeto.

De la primera, poco tenemos que decir, el sabor del huevo frito en la plancha, quizás en exceso, pero al que la yema se le sigue explotando y el queso bien fundido hacen que el sabor de la carne aumente y sea una combinación realmente sabrosa.

El punto negativo podría ser la cebolla, demasiado caramelizada y dulce y que lucha por tener, quizás, demasiado protagonismo sobre el conjunto.


Y hablando de la carne, como la primera vez que la probamos, tiene un sabor realmente único, bien picada y rica. Eso sí, el filete sigue siendo demasiado delgado, una pena, porque con ese sabor, nos comeríamos kilos y kilos. 

Como en su "hermano mayor", aquí tampoco nos preguntaron por el punto de la carne y una vez más nos sorprenden con un sabor y jugosidad de los que, a simple vista, sospecharíamos.


La otra elección, la hamburguesa Palta de respeto, una espectacular burger con guacamole, cebolla, tomate y mezclum verde. Sencilla, pero muy sabrosa. Como en la otra elección, la carne destaca por su gran sabor y el guacamole ayuda a darle el punto que necesita. Como decimos, una grata sorpresa, a pesar de su sencillez.

En ambas hamburguesas, así como en el resto de la carta, el panecillo es ideal, bien tostado, pero sin desmoronarse, con semillas y muy rico y ligero. Ya nos hicimos fans de él en nuestra primera visita y esta vez nos ha servido para confirmarlo.


También hay que hablar de las patatas fritas, que vienen en todas las burgers. Como siempre, una ración justa, aunque es una pena que sigan siendo congeladas, ya que la calidad de las hamburguesas pide a gritos un upgrade de calidad en este aspecto.

Por sacar algún punto menos positivo, os diremos que, a pesar de que el local estaba vacío, el servicio fue lento y las burgers tardaron bastante en llegarnos a la mesa. Si a este detalle le sumamos el hambre que teníamos, la espera se nos hizo algo larga.

Hablando de servicio, las circunstancias permitían que los dos chocos que tienen en plantilla a cargo de la sala estuviesen más bien relajados, hablando, quizás en exceso. Algo que no molesta, pero que nos hace pensar cómo habría sido la experiencia con el local hasta arriba.

En conclusión, un clon vitamindado del primer San Wich en el que han sabido explotar las razones de su éxito y las han trasladado a un local más grande sin hacer caer la calidad. Todo esto con unos precios muy competitivos, consiguiendo una relación calidad/precio realmente difícil de batir.

P.D.: no os olvidéis de pedir la salsa ají chilena. Muy picante, eso sí, pero deliciosa ;)

PRECIO DESGLOSADO DE LA VISITA:

1 CAÑA DE CERVEZA: 1.50 €
1 REFRESCO: 1.50 €
1 HAMBURGUESA A LO POBRE: 7.50 €
1 HAMBURGUESA PALTA DE RESPETO: 8 €

TOTAL: 18. 50 €


Podéis encontrar este segundo San Wich en la Calle Espíritu Santo, 3.